Portada Las UniversitariasAl enterarme del sensible fallecimiento de una de las "Reinas del Vallenato", como lo fue Cecilia Meza Reales, tu compañera de fórmula, cuando juntas conformaron aquella primera agrupación femenina, intérpretes de la música regional que ya se comenzaba a conocer como "Vallenata", no pude menos que dejar correr unas cuantas lágrimas por mis mejillas, al saber que partió de este mundo, una mujer que, al igual que tú, le dieron realce a uno de los mejores géneros musicales y folclóricos del mundo.

Sin que me lo propusiese, una mezcla de dolor y alegría invadió mi alma, cuando mi mente traspasó la barrera del tiempo de manera retroactiva, para situarme en aquellos años finales de la década del 50, cuando en mi corazón de niño, preciosas melodías que brotaban de un fuelle, hacían que una alegría mágica e  inusual, despertase un sentimiento tan especial y tan grande, que con el correr de los días se fue afianzando, hasta formar parte de mi hábitat cotidiano.

Aún permanecen en mi mente aquellas notas musicales que afanosamente buscaba con insistencia, en las diversas Radiodifusoras de ese entonces, pero en particular, a través de la Emisora "Ondas del Caribe", de la ciudad de Santa Marta y su programa habitual de las 8 de la noche titulado: "Así canta el Magdalena"

Fue este programa quien alentó mi amor hacia un folclor que se movía dentro de un ámbito aún muy regional. No obstante, eran sus voces y el estilo característico que cada juglar, intérprete, compositor o cantante, sabían transmitir a sus historias, que reflejaban fielmente la idiosincracia de una región como lo era el Magdalena Grande, que abarcaba  el territorio de los actuales departamentos del Magdalena, Cesar y la Guajira.

Aquello que desde temprana edad más impactó mi sensibilidad de niño y luego como adolescente, fue la forma narrativa de un hecho, la descripción poética de un paisaje, una historia, una amistad, un amorío, etc, con ese dejo muy propio de una región, orgullosa de su forma de expresarse tan espontánea, cálida y natural.

Las voces y los acordeones de un Luis Enrique Martínez, Alejandro Durán, Colacho Mendoza, Julio De la Ossa, Emiliano Zuleta Baquero, Lorenzo Morales, Ovidio Granados, Abel Antonio Villa, y muchos otros más, al igual que las tonadas alegres y parranderas en guitarra, con Guillermo Buitrago, Julio Bovea, Julio Erazo, etc, marcaron una huella imborrable, que nunca ha de perecer.

Aún no se había dado paso a la creación del Departamento del Cesar, cuando ya muchas  Emisoras de la Región Caribe, comenzaron a reconocer en los aires musicales procedentes del Cesar, la Guajira y el Magdalena, una expresión auténtica y de gran valía, a quienes unos cuantos advenedizos y arribistas, procuraban restarle méritos. Fue entonces, cuando a la par con las expresiones musicales procedentes de la Sabana, de gran factura folclórica, como la Cumbia, el Porro, el Paisaito, Chandé, y muchos más (Alfredo Gutierrez, Lisando Mesa, Julio De la Ossa, Cesar Castro, Calixto Ochoa, Aniceto Molina, Andrés Landero, etc) y a la ola antillana y guarachera (Anibal Velásquez, Carlos Román, Dolcey Gutiérrez), brotó en la escena, cual manantial fresco,  cálido y melodioso, la  nota alegre, nostálgica y bulliciosa proveniente del Valle de Upar, como si arrastrase tras de sí todo el paisaje y las costumbres encerradas entre la Serranía del Perijá y la Sierra Nevada de Santa Marta.

Todo un tesoro  escondido en ese Valle precioso y sin igual, que se hallaba inédito en medio de una cultura muy singular, dejó traslucir sus riquezas, expresadas en voces y acordeones, cajas, guacharacas y guitarras también.

Las composiciones de Rafael Escalona comenzaron a inundar Emisoras, sitios de recreación y de baile, casetas y casas de familia, en la voz del gran Alberto Fernandez, con Julio Bovea y sus Vallenatos, el Rey de Reyes, el inolvidable Nicolás  Elias "Colacho" Mendoza. Y que decir del Maestro Leandro Díaz, y sus múltiples intérpretes; de Los Playoneros del Cesar, Pedro García y Los Cañaguateros. Fue en ese instante de la vida, cuando llegaron a mis manos dos acetatos provenientes de casas disqueras diferentes: Gustavo Gutiérrez Cabello, la poesía hecha canción, con su voz vibrante arrancando las notas de su Concertina, acompañado de Julio Bovea (con una extraña guitarra eléctrica), dando a conocer un estilo, que sin romper los cánones tradicionales del sentir vallenato, vino a imprimirle un dejo increíble, con sabor a serenata, no solo a las mujeres, sino a los amigos, a la tierra, al paisaje, al amigo, con esa factura tan particular como solo él lo sabe hacer.

Ah, pero no podía escaparse el nombre de una nueva Agrupación artística, parida en las entrañas mismas del Viejo Valledupar:  "Las Universitarias"

Tú, Rita Fernández Padilla, en asocio de la inolvidable Cecilia Meza Reales, emergieron como un fenómeno extraño, pero de un valor incalculable dentro del folclor vallenato: el aporte femenino, la dulzura y el encanto del bello género, aunado a la gracia y la simpatía de estas preciosas mujeres.

Esas voces, esas canciones y esa forma de sonar tu Concertina, dejaron una impronta que para siempre estará ligada a la historia musical del Vallenato. Que deleite fue para mi, andar con las canciones de Gustavo Gutiérrez y de Las Universitarias, debajo de mis brazos, para llevarlas a muchos lugares, y compartir momentos de amor, como reza un paseo hermoso.

Sea esta la oportunidad para expresarte a ti Rita, mi reconocimiento y testimonio de solidaridad, por tus grandes aportes al folclor vallenato (aunque eres samaria de nacimiento, pero amas profundamente la tierra que te acogió), y de destacar el hecho notable y notorio, como en un momento coyuntural, contra viento y marea, surgieron desde la capital del Cesar, un grupo reducido de artistas, con belleza, con talento y mucho arrojo, para decirle a Colombia y al mundo entero: "El Vallenato no tiene género ni fronteras; es amor, pasión, alegría, llanto y vivencia real"

Finalmente, debo decir, que Cecilia Meza Reales, no es un caso aislado de la mujer vallenata, que lleva su música adherida a su alma, sino que formó parte también de toda una dinastía, representada en gran medida, entre otros, por sus hermanos Ciro y Álvaro Meza Reales, ambos reyes vallenatos en la categoría profesional. En mi memoria está guardada la imagen de ese jovencito que en el año 1970, se erigió como Rey Infantil (Ciro), cuando asistí por vez primera a ese maravilloso festival ganado por Calixto Ochoa; e igualmente tengo nítidas las imágenes en mi memoria, cuando en 1981, Álvaro en compañía de Iván Villazón, se alzaron con el triunfo en categoría aficcionados, derrotando en las eliminatorias al maestro Héctor González, acordeonero caleño que participó en ese entonces, acompañado del talento de Jesús Manuel Estrada, vocalista y guacharaquero, ya fallecido, quien grabó al lado de Ismael Rudas y de Omar Geles.

No pude evitar que todo eso que acabo de describir, aflorase en mi mente y en mi corazón, para rendir tributo a los verdaderos y auténticos cultores del vallenato tradicional. Por tal motivo, aplaudo también el hecho, de la constitución, en buena hora, del denominado Cluster de la Cultura Vallenata, orientado a la defensa de todos estos valores, que forman el patrimonio de una región y de un pueblo.

Recibe mis sinceros abrazos Rita, de consolación por esa pérdida invaluable de Cecilia, tu inolvidable compañera de lides profesionales, extensivos a todos sus familiares. ¡Paz y bendición en su tumba!

 

Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Reflector
Alejandro Gutiérrez De Piñeres y Grimaldi

Gestor cultural y comunicador, Alejandro Gutierrez De Piñeres y Grimaldi expone en su columna “Reflector” anécdotas y sentimientos valiosos acerca de la Cultura Vallenata y el mundo de hoy. Un espacio idóneo para la reflexión y la memoria.

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