Cuando hablamos de la violencia en el noviazgo, nos referimos a las relaciones de pareja que no están casadas o viviendo en unión libre, en las cuales existen abusos tanto psicológicos, físicos y sexuales.

Comúnmente, pensamos que estos abusos se presentan en relaciones de adolescentes, pero la realidad es que este tipo de violencias se presentan en todos los períodos sin importar la edad, y están caracterizadas por relaciones de poder y control.

Si miramos la manera en que mujeres y hombres pensamos el amor y las relaciones de parejas, descubrimos a menudo una combinación entre romanticismo y violencia; que incluye control, celos y en ocasiones varias formas de violencia disfrazadas como una manifestación de amor.

Para tener relaciones de parejas en un entorno sano, debemos hacer la diferencia entre el amor romántico y el amor digno. La particularidad del mito del amor romántico es la de controlar y someter a las mujeres, ya que nos indica que el amor todo lo puede, todo lo soporta, que quien te quiere te hará llorar, el mito de la media naranja y de atribuirnos la capacidad de dar la felicidad a la pareja. Entonces por amor las mujeres terminamos aferrándonos a situaciones de maltrato, abuso y explotación. Soportamos insultos, desprecios, permitimos que nos anulen, perdemos nuestra libertad, nuestros sueños y metas, nos enemistamos con otras mujeres, por amor lo dejamos todo. Después de ser unas jóvenes alegres, seguras de sí mismas e independientes,  se  transforman en todo lo contrario debido a la presión ejercida por sus novios.

Según la Organización Mundial de la Salud, 3 de cada 10 adolescentes denuncian que sufren violencia en el noviazgo. Por otro lado, muchas de las mujeres que son maltratadas durante el matrimonio vivieron violencia en el noviazgo, y es una situación que la mayoría considera como normal y no se atreven a denunciar.

Las consecuencias de vivir estas situaciones violentas son: depresión que puede llevar a pensar en el suicidio, aislamiento, fracaso escolar o deficiencia en el rendimiento laboral, trastornos en la alimentación, trastorno en el sueño, adicciones, embarazos no deseados, infecciones de transmisión sexual y agresiones físicas que pueden atentar contra la salud física y emocional de las mujeres y adolescentes.

Si en este momento alguna lectora que esté leyendo este artículo está sufriendo de violencia en su relación de pareja, debes saber que el problema es estrictamente de la persona violenta, tiene que ver con su historia y no con lo que hagas o dejes de hacer. Siempre estamos a tiempo para entender lo que está pasando, que las conductas violentas no enriquecen la relación, por el contrario la enferman, toma las decisiones necesarias como alejarte, pedir ayuda a un profesional especializado y denunciar.

El noviazgo es para conocerse y disfrutarse no para temer, manipular, ni lastimar. Tenemos el poder para decidir sobre nuestra felicidad, a quién amar y sobre nuestra sexualidad, nadie debe obligarnos ni someternos. Por eso mi invitación hoy, es a que sepan que tenemos derecho a vivir un amor digno basado en la confianza, respeto, amistad y complicidad, que las relaciones deben ser siempre horizontales y que el amor se elige para compartir y no para llenar carencias.


Beatriz Ramírez 

Mundo en femenino
Beatriz Ramírez

Administradora de Empresas, egresada de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia “UNAD”, estudiante de la Maestría en Género, Sociedad y Políticas en Prigepp-flacso. Cuento con habilidades y competencias que me han permitido desarrollarme en las áreas de gestión humana, en los sectores públicos y privados. Con capacidad de liderazgo y trabajo en equipo; con amplia experiencia como facilitadora en temas de Género, empoderamiento de las mujeres, igualdad de derechos e Inclusión Social, manejo de personal y trabajo social con comunidad en alto riesgo de vulnerabilidad.

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