Música y folclor

El día que Alejo Durán se bajó de la tarima

Carlos Fernández

26/04/2018 - 07:55

 


 

Recuerdo ese día cómo si fuera ayer. La final del primer concurso de Rey de Reyes iniciaba de manera estelar y la edición número 20 del Festival vallenato vestía su mejor atuendo.

Era el año de 1987 y Alejo Durán, el Negro Alejo, volvía a aparecer diecinueve años después de que se organizara el primer festival vallenato. Diecinueve años después de que se impusiera como el primer Rey vallenato de la historia.

En su rostro brillaba un aire de  misterio y orgullo. Es cierto que a lo largo de su vida profesional no había abandonado ese semblante sereno tan característico ni tampoco su sombrero volteao´ que hacía de él un hombre sencillo atado a los símbolos del folclor.

Pero en este año las circunstancias eran distintas. Por primera vez el concurso entre reyes reemplazaba a la categoría profesional y ese esquema seguiría reproduciéndose cada diez años con todo lo que eso implica de presión mediática.

Entre el público, frente a la tarima de Francisco el Hombre, circulaban desde muy temprano los ruidos de que el concurso serviría para homenajear al primer Rey: Durán. Los pronósticos reforzaban la creencia de un orden preestablecido y muchos de los apostantes consideraban que esa noche sería otro episodio de un arreglo entre dirigentes y cantantes.

Pero la realidad demostró todo lo contrario. La noche de la final, entre los más grandes acordeoneros de los últimos veinte años, el gran Negro Alejo subió a la tarima con un paso pausado y el eterno amigo “Hohner” en las manos.

Las aclamaciones fueron numerosas antes de que el Rey iniciara sus cuatro ritmos tradicionales y que el silencio cayera sobre la plaza Alfonso López como un manto blanco y espeso.

Llegó el momento de interpretar la puya de su autoría “Pedazo de acordeón”, y la tensión se duplicó de repente. Ante la mirada de tantos fieles, el maestro Durán se empeñó en superar todas las marcas y lo logró.

Su interpretación fue maravillosa, esplendida, hasta, que, de repente, el Negro Alejo se detuvo. La sorpresa fue completa. El jurado no sabía lo que ocurría. Tampoco el público que miraba al escenario sin ruido.

––Pueblo ––expresó el músico después de unos segundos––: Me he acabado de descalificar yo mismo.

En ese momento, diversas exclamaciones surgieron de la muchedumbre. No parecían de acuerdo con ese abandono inesperado. El Rey contempló a su alrededor, dirigió una mirada al jurado y, luego, se explicó:

––Me he equivocado en la ejecución de los bajos y, lastimosamente no puedo seguir concursando.

Las explicaciones no parecieron conformar al público. Al punto se hicieron notables las protestas, pero Alejo Durán hizo caso omiso y se bajó de la tarima, confirmando así su auto-descalificación.

Minutos más tarde, ante la insistencia de los espectadores, el Rey volvía a subir a la tarima para acabar su actuación pero, desde ese momento, las puertas del Reinado de los Reinados se habían cerrado.

La misma noche, tras este suceso inédito, el certamen fue concedido a Colacho Mendoza en medio de disparos, abucheos y enojos multitudinarios.

 

Carlos Fernández

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario

Le puede interesar

Iván Villazón festeja con la Dinastía López

Iván Villazón festeja con la Dinastía López

Hay quien dice que la casualidad o lo inesperado van marcando nuestro camino. Así lo sentía muy dentro de su corazón Iván, pues ...

El canto vallenato, un cuento bien contado

El canto vallenato, un cuento bien contado

“El canto vallenato” es heredero directo de La Tambora, y al igual que esta, nace, crece y evoluciona en un entorno rural, con ol...

Los compositores colombianos, celebrados en su mes

Los compositores colombianos, celebrados en su mes

Durante el mes de Octubre no sólo se celebra la Hispanidad o la fiesta de los Niños, sino también el compositor: el poeta que da v...

“El hecho de ser mujer no nos quita que podamos tocar un acordeón”

“El hecho de ser mujer no nos quita que podamos tocar un acordeón”

Tocar el acordeón en la música vallenata en Colombia ha sido por tradición una tarea en donde ha predominado el género masculino ...

En tiempos de Boogaloo: “Richie” Ray

En tiempos de Boogaloo: “Richie” Ray

  Dos niños se conocen en Nueva York hacia la década de los 50, en afines ambientes musical y escolar. Se trata del Conservatorio...

Lo más leído

Sobre la naturaleza egoísta del hombre

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Por el mismo camino

Alberto Muñoz Peñaloza | Música y folclor

La independencia del Caribe colombiano (1810-1821)

Adelaida Sourdis Nájera | Historia

Macondo: perfil de Gabo

Oscar Pantoja | Literatura

Una cultura poetizada

Antonio Acevedo Linares | Pensamiento

Enrique del Carmen Campo Blanco: el tamborero mayor

Arnoldo Mestre Arzuaga | Música y folclor

Un pueblo con dos patronos

Diógenes Armando Pino Ávila | Patrimonio

Síguenos

facebook twitter youtube