Fiestas y comparsas en el 6 de enero de Río de Oro (Cesar, Colombia) / Foto: Carlos Enrique Pérez

 

En Río de Oro (Cesar), convergen para el 6 de enero de cada año, amantes de la riqueza del folclor que ansiosos de ver de cerca el trabajo de las manos creadoras, entran en una especie de trance mágico cuando se encuentran cara a cara con una máscara o un rostro pintado artísticamente, con un tigre amable, con unos perros juguetones, con marianas que parecen levitar al andar, con comparsas alucinantes, con disfraces pintorescos, con paisanos que no veían hace tiempo o con personas de pueblos vecinos o de ciudades distantes.

Estar en Río de Oro un 6 de enero es presenciar la fecha más anhelada por todos sus habitantes. Por eso, toda la comunidad participa como expectante o protagonista el día de la comparsa de los negros, el día de la matanza del tigre que es, por supuesto, el mismo día del espectacular desfile de disfraces, el día más esperado entonces porque sin lugar a dudas es el 6 de enero la vitrina turística y cultural más relevante del municipio.

Es entendible entonces el arduo trabajo de los grupos, que comienza con la selección de una propuesta con una temática totalmente diferente a la de los años anteriores. Se procede a prepararlo todo en una especie de taller improvisado en el que, día a día, y noche a noche, durante las vacaciones de diciembre, se dan cita sus integrantes, se asignan tareas y comienza la maratónica proeza de los diseñadores, los moldeadores, los que empapelan,  los pintores , los maquilladores, las modistas, en fin de todos los que en conjunto hacen posible que surjan los seres más fantásticos y se hagan reales ese 6 de enero, cuando un niño, una niña, una hermosa jovencita, un muchacho o un adulto los lleven sobre sus humanidades logrando entonces darle vida para desplazarse por las calles entre movimientos dancísticos, teatrales y confundirse con la multidud entre abrazos, risas, fotos para el recuerdo, asombro, aplausos y  todo enmarcado en una gran cordialidad entre riodorenses y visitantes.

Se ratifica entonces, que para que un disfraz o comparsa despierte los aplausos, los mejores comentarios o las críticas de los espectadores, que bien pueden ser habitantes del pueblo o visitantes prevenidos ante lo que vieron el año anterior, se requieren largas y fatigantes horas de diseño y confección, horas en las que hasta el último detalle es tenido en cuenta para superar el ojo crítico de la comunidad porque saben que el mejor jurado es sin lugar a dudas el exigente público que espera ver en el recorrido la puesta en escena del desbordante ingenio del artesano riodorense.

Años atrás, esta labor se lograba a partir de los moldes elaborados con el noble barro, empapelados y almidonados bajo la técnica del papel maché, pintados con pincel y acompañados de indumentarias extraídas de la imaginación de los líderes de cada grupo; aún hoy se mantiene viva esta tradicional y ancestral técnica, pero como el folclor y la cultura se van transformando, son absolutamente dinámicos y se ajustan a los gustos de las nuevas generaciones, ya hoy resulta común apreciar en el desfile de disfraces, piezas pintadas con aerógrafo, elaboradas en icopor, madera, cartón, espuma, felpa, plumas y hasta fibra de vidrio.

Algunas máscaras del colectivo cultural Anteriormente, para los que acudían al 6 de enero, apreciar las propuestas de los grupos culturales era una faena maratónica pues cada quien salía desde sus barrios con sus disfraces. Entonces el sonido de los cuetones y de la banda anunciaban su presencia, situación que obligaba a los curiosos a desplazarse a toda prisa por las calles en busca del disfraz y así poder admirarlo, resultando a veces que muchos se perdían la oportunidad de verlos en su totalidad.

Surge entonces la necesidad de darle orden a los grupos de disfraces, de congregarlos en un mismo sitio y de ir posicionando un desfile que año tras año congrega a más y más personas locales y foráneas.

Con el ya tradicional Desfile de disfraces, la gran afluencia de turistas comienza entonces también a generar necesariamente políticas que permitan la comodidad de los mismos, se recomienda aunar esfuerzos entre la administración municipal, los entes culturales, la fuerza pública, los comerciantes y toda la comunidad en pleno para poder controlar la inmensa cantidad de público que en Río de Oro se dan cita cada 6 de enero.

El hermoso espectáculo que se vive cada 6 de enero no es ajeno a la también hermosa tradición riodorense que le dio vida a esta singular fecha. La Matanza del tigre combina en su parafernalia a un tigre manchado o jaguar americano, a una lavandera, a un cazador con su fiero perro y a un grupo de alegres negros que al despuntar el día salen con su coreografía, su tamborina, guacharaca y dulzaina ambientando una faena de cacería, improvisando versos a cada desprevenido transeúnte con el que se encuentran a cambio de un aporte que servirá para continuar la parranda al finalizar el día.

El tigre, las comparsas de negros y la Mariana son indiscutiblemente los protagonistas del 6 de enero, ellos abren el hermoso espectáculo que se vive todos los años en Río de Oro, ellos tienen ganado un sitial de honor en el vasto patrimonio intangible del municipio, por eso se les ha hecho una invitación respetuosa para que sean los que presidan el recorrido de los disfraces en la tarde y de entrada, al llegar al parque principal, deleiten a todo el público asistente con su música, sus versos, su danza, única y auténtica entre las demás manifestaciones culturales de otros pueblos en las que el tigre también forma parte de sus tradiciones.

Al respecto, es importante aclarar que el tigre mariposo, manchado, pintado o jaguar americano es una figura que está presente en muchos pueblos de América y su presencia en la cultura y el folclor americano se remonta a la época precolombina, por eso no se puede caer en discusiones bizantinas sobre si el tigre es o no es de Río de Oro. Claro que es de Río de Oro, pero es de aquí en el sentido de que toda la leyenda que se teje alrededor del suceso de aquel 6 de enero y de todos los elementos que la integran es indiscutiblemente riodorense. Por eso se concluye que en la comparsa de la matanza del tigre se conjuga un rasgo muy valioso del patrimonio cultural intangible del municipio.

Hoy por hoy son alrededor de 30 grupos culturales los que participan en el tradicional desfile de disfraces. Todos ellos deben con anticipación inscribirse, entregar su propuesta, firmar actas de compromiso, recibir el apoyo con: formación artesanal a partir de talleres e incentivo económico para participar en el desfile del 6 de enero, presentar su coreografía en el parque principal y aspirar a llevarse el premio como mejor disfraz.

 

Yesid Ramírez González

(Gestor cultural - Ejerció como Coordinador Municipal de Cultura en Río de Oro, Cesar)

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