Laura Isabel Morales / Fotos: Jaider Santana y Samny Sarabia

 

Una joven enamorada de Dios, de su tierra vallenata, del arte, de la lectura, de los viajes, de la naturaleza, de la buena comida y, por supuesto, de la música, se perfila como la promesa del canto lírico de Valledupar (una ciudad con una fuerte tradición folclórica y cuyo dominio indiscutible lo ejercen los sonidos del acordeón, la caja y la guacharaca).

La bella y delicada figura de Laura Isabel Morales Guirales contrasta con la extensión y la tesitura de su voz, una voz descubierta y educada inicialmente por la maestra Sandra Eugenia Padilla Preston y otros profesores que han complementado su formación como estudiante de música de la Universidad EAFIT de Medellín.

En el canto inició a la edad de seis años en un coro que la cartagenera Sandra Padilla tuvo en Valledupar; tiempo en el que también le dictó clases de solfeo y flauta. Más tarde, hizo parte del coro Scholla Cantorum que Padilla dirigía junto a María Ketty Figueroa. En ese coro estuvo hasta los nueve años, después se alejó un tiempo de la música para volver a la academia de Sandra Padilla a los doce años; ésta vez, buscando clases de guitarra. De ahí entró a otras instituciones y posteriormente regresó a la academia para reforzar sus clases de canto, piano, guitarra y lectura musical.

Cuando llegó a la EAFIT, conocía poco del canto lírico. Había escuchado unas cuantas arias de óperas pero su conocimiento no superaba lo básico y se inscribió a estudiar música más por la técnica que por el amor al género. Cuando empezó, lo hizo con el maestro Detlef Scholz, un barítono alemán, graduado como cantante concertista del Conservatorio Richard Strauss de Munich; quien además fue ganador del primer premio en el concurso de la UPMCF en París y por interpretación en la melodía francesa.

Después de un año de estudios con Scholz, recibió clases de la cantante soprano de coloratura, Sandra Lorena Caicedo Sánchez; ganadora del concurso Jóvenes Intérpretes de la Biblioteca Luis Ángel Arango, finalista en varias oportunidades del Festival de Ópera al Parque y ganadora del Festival en 2006, donde obtuvo una beca para adelantar estudios superiores en canto en el Liceo de Barcelona (2008-2009). En septiembre de 2006 participó en el Concurso Internacional Julián Gayarre (Pamplona, España) y en 2009 en el Concurso Internacional Francesc Viñas (Barcelona, España). Finalista en el XV Concurso Internacional de Canto lirico (Trujillo, Perú) en 2011. Se ha desempeñado como docente en la Universidad de Antioquia (2004-2007) y en la actualidad lo hace en la Universidad EAFIT.

Actualmente, se encuentra con la maestra Adriana Piedrahita Restrepo, soprano lírica ligera, ganadora del Primer Concurso Internacional de Canto Eafit en el año 2012. Sin embargo, Laura expresa que su gran inspiración es la persona que le dio y le enseñó a leer las primeras partituras de canto: su maestra Sandra Padilla.

“Para mí es una inspiración porque ella hizo algo que yo en algún momento quiero hacer, abandonar una gran carrera musical para venir a Valledupar y darle a la comunidad algo que necesitaba, cultivar una riqueza musical que no existía en la ciudad porque ella literalmente era considerada una genio en el piano”, dice. “Sin ella no sé qué estaría haciendo. En Valledupar, no había otra persona que enseñara la música de esa manera y eso lo admiro mucho. Admiro que, por encima de su discapacidad y sus problemas de salud, siempre luchó por su música”.

Sus referencias artísticas y patrones a seguir se elevan a los niveles más altos: la mezzosoprano Martha Senn, la soprano lírica rusa Anna Netrebko, la soprano estadounidense Renée Fleming, la interpretación impecable de la francesa Natalie Dessay y, sin duda, en su ranking no podía faltar la soprano estadounidense de origen griego, María Callas, de quien más que admirar su voz, admira su expresión actoral.

Entre los múltiples proyectos que visualiza para su carrera profesional, sobresalen irse del país a hacer una maestría en ópera y teatro musical en Alemania o en el Mozarteum en Salzburgo (Austria), puesto que su ambición más grande es cantar en La Ópera Metropolitana de Nueva York (Metropolitan Opera House), una compañía y teatro de ópera ubicado en el Lincoln Center. Igualmente, hacer estudios en historia del arte y en historia de la música respectivamente.

No obstante, a sus deseos de superación musical y de recorrer el mundo interpretando los papeles más reconocidos de la ópera internacional, le hace ilusión volver a Colombia y aportar a la diversificación de la cultura de su natal Valledupar, ya que considera que a pesar de tener una cultura musical rica con el vallenato, siente que hay la necesidad de mostrarle a las personas las bondades de la música clásica y de otras expresiones que las personas se pierden de disfrutar por desconocimiento o por desinterés. También le gustaría en algún momento hacer estudios en dirección coral para formar uno propio en la capital del Cesar.

Resalta la importancia de llevar la música clásica al parque de la leyenda vallenata, a la plaza Alfonso López y a otros lugares públicos para demostrar a la gente que es una música que todos pueden disfrutar sin importar el estrato socioeconómico, la edad o la época. Cabe resaltar que en los meses de diciembre de 2016 y 2017, Laura acompañó vocalmente a la Orquesta de Cámara de Fundación en sus conciertos de la temporada navideña, logrando en las repetidas ocasiones, robarse la admiración y el interés del público asistente.

“Quiero seguir apoyando a la orquesta de la Fundación Filarmónica del Cesar porque está ofreciendo conciertos y espacios de formación y éstos ayudan a concientizar a la población sobre esa cultura. Generalmente se cree que la música clásica es para la elite de la sociedad y es una concepción errónea y eso lo podemos ver por ejemplo con la Filarmónica donde confluyen personas de todos los estratos, juntándose para tocar música de Bach, Beethoven, música desde el barroco hasta el romanticismo y el clasicismo; música de todas las épocas.

Por el romanticismo, la pulcritud en sus letras y porque representa la expresión cultural declarada por la UNESCO como patrimonio inmaterial, se inclina por vallenato “viejo”, el de ahora, dice, es más producido y hecho para vender pero no esconde su gusto por uno en especial de la ‘Nueva ola’, el de su principal precursor, Kaleth Morales.

 

Samny Sarabia

@SarabiaSamny 

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