Con mucha vergüenza observamos la noticia nacional en la cual el vice-fiscal general de la nación dio a conocer que más del 60% de los alcaldes municipales del país poseen investigaciones penales desde antes de posesionados en sus cargos, lo cual ocurrió hace apenas unos días.

Esta es una cifra escalofriante, si tenemos en cuenta que es en las manos de estas personas en que hemos confiado el manejo de los recursos públicos de los entes territoriales y la dirección administrativa de los mismos, no tiene ninguna lógica que quien dirige los destinos de un Municipio sea precisamente uno de aquellos pocos residentes que tiene problemas con las justicia, cuando lo ideal sería que para ese cargo se elija precisamente a aquel ciudadano más probo y en quien el pueblo más confía.

A ese extremo hemos llegado con la mal llamada descentralización política y administrativa y la elección popular de alcaldes, pero eso no es todo, hay un fenómeno que a mi juicio es aún más grave, y consiste en la creencia y convicción por parte de los candidatos y de la misma ciudadanía que ganar la alcaldía es equivalente a ganarse una de las más grandes loterías del país.

Qué triste resulta ver cómo, a partir del mes de octubre, el electo alcalde o alcaldesa cambia toda su forma de vida como por arte de magia; compra o adquiere inmuebles, vehículos, muebles; y uno no entiende de dónde le llegan esos recursos, toda vez que aún no ha empezado a recibir salario alguno, sin embargo ya inicia a comportarse como el nuevo rico del pueblo.

En nuestra costa Caribe, donde abundan los “Macondos”, la realidad supera de lejos la ficción, los mandatarios locales desfilan ante sus súbditos en camionetas blindadas, con vidrios polarizados  y llenas de escoltas que uno no sabe quién los paga, desde mucho antes de posesionarse y esa imponencia y arrogancia es casi que celebrada por los electores, lo cual nos convierte en cómplices.

En la mayoría de municipios de los departamentos del Cesar y la Guajira se habla en sus calles de la incertidumbre sobre si sus alcaldes logran permanecer en sus cargos o por el contrario la justicia les cae y les cobra las deudas que tenían antes de posesionarse o cometen ilícitos tempraneros como servidores públicos que los conduzca a pasar de aspirante a nuevos ricos a internos de un establecimiento carcelario o prófugos de la justicia.

Lo más preocupante es que ya no tenemos a quien darles las riendas, los experimentados llegan con espuelas afiladas a obtener lo que no pudieron en un comienzo y cuando probamos con los inexpertos, estos aprenden más rápido, en fin nos encontramos en un callejón sin salida, ¡sálvese quien pueda!            

 

Jorge Nain Ruiz

@JorgeNainRuiz

Vallenateando
Jorge Nain Ruiz

Jorge Nain Ruíz. Abogado. Especializado en derecho Administrativo, enamorado del folclor Vallenato, cantautor del mismo. Esta columna busca acercarnos a una visión didáctica sobre la cultura, el folclore y especialmente la música vallenata. Ponemos un granito de arena para que la música más hermosa del mundo pueda ser analizada, estudiada y comprendida.

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