Para nadie es un secreto hoy en día que las redes sociales han proliferado por doquier, se han convertido en una red de espionaje auspiciado por los gobiernos de manera secreta y que es, además, un foco sensible por el contenido que circula sin censura por sus canales.

Cada vez más se evidencia el daño colateral que está generando en el mundo las redes sociales, no es sino sentarse a ver su contenido durante media hora como ejercicio práctico, para entender y sacar conclusiones alarmantes, de la información que desinforma y confunde el mundo.

Para la muestra un botón. El diario The New York Times se dio a la tarea de hacer una exhaustiva investigación sobre los falsos seguidores en las redes, el gigantesco negocio que hay detrás de las cuentas falsas y el nuevo modelo de trabajo que surgió del mismo, donde hay todo tipo de especuladores como en la bolsa de valores, se cobra al mejor postor, por importancia política, religiosa, cantantes, actores, modelos, influencia, poder mediático y una larga lista de favores, para que aparezcan con X número de seguidores y así ganar reconocimiento.

El valor de los paquetes de seguidores falsos, varían según el mercado objetivo, el cliente puede comprar mil, dos mil o cien mil seguidores y distribuirlos en las redes sociales para generar tendencias y marketing, a las empresas les funciona la estrategia y es válido, pero cuando se usa en política el resultado es aún más desastroso, porque lo que está en juego son las decisiones de personas que se confunden, se dejan manipular, y sobre estas falsas percepciones, actúan.

La evidencia más clara la tenemos con el señor Trump, quien tenía millones de seguidores en campaña, y que, según lo descubierto por el prestigioso diario, más del sesenta por ciento de los seguidores eran falsos, y provenían de países que no tienen ningún interés en señor Trump, pero a través de esta práctica non sancta influyó en la masa con sus publicaciones bélicas y grotescas.

Lo mismo pasa en nuestro país, con los candidatos en plena campaña politiquera para convencer a la turba. Para eso están utilizando la misma estrategia oscura de comprar seguidores y aparecer como los favoritos en las redes sociales y generar tendencia, la misma que utilizan los medios de comunicación para manipular la información y presentar al candidato de su preferencia.

En esa misma línea los señores Petro y Vargas Lleras cada semana suman varios miles de seguidores en sus cuentas y, como lo expresa el abogado Andrés Guzmán, director de la compañía de informática forense Adalid, con sede en Bogotá: “Internet es una farsa”. Sin embargo, esto no es nada nuevo. Lo que sí llama la atención es cómo la población fruto de la ignorancia se deja manipular de esta manera y se cree todas las mentiras que aparecen en la pantalla del móvil (celular).

En esta red de los falso seguidores no se escapa nadie. La lista es larga y los personajes más famosos están metidos en este cuento de hacernos creer que son seguidos por miles de personas, cuando la verdad es otra.

La empresa detrás del negocio de los seguidores falsos

The New York Times ha revelado el nombre de una de las empresas más grandes en este negocio que abultan las cuentas de sus clientes desde unos cuantos dólares, hasta miles de dólares, la más influyente de todas es la empresa Devumi, que tiene más de 200.000 clientes, entre estrellas de la televisión, pastores evangélicos y modelos famosas. La investigación va más allá del negocio, que para muchos es ilegal e inmoral, porque quien compra usuarios o seguidores también puede comprar votos, que es una práctica muy recocida en Colombia y que se ha convertido en el pan de cada campaña electoral.

La realidad sobre el tema de los seguidores falsos en las redes sociales, habla por sí misma de lo bajo que ha caído la sociedad con estas prácticas, ni hablar del matoneo, de la pornografía infantil, de la trata de personas, de la compra de armas, de droga, de las famosas web cams que ha corrompido la mente de millones de niñas a vender sus cuerpos o como se conoce hoy como ciber sexo, una nueva manera de ganarse la vida si cabe la expresión “ganarse la vida”.

La pregunta: ¿todos los países del mundo están preparados para legislar sobre esta materia que pone en jaque a los juristas? La respuesta es no, porque la tecnología va a pasos agigantados, mientras que la justicia cojea con una venda en los ojos, hay un limbo jurídico, no existen leyes para este tipo de triquiñuelas y lo mejor del caso, es que ningún parlamento en el mundo quiere legislar sobre lo que más adelante le dé la ventaja de ganar poder político utilizando las mismas maniobras fraudulentas, es como enterrarse el cuchillo ellos mismos.

Los falsos seguidores en las redes sociales es el nuevo negocio, que mueve millones de dólares y euros, ya usted decide a quién seguir.

 

Eber Patiño

@Eber01 

Hablemos de…
Eber Patiño Ruiz

Eber Alonso Patiño Ruiz es comunicador social, periodista de la Universidad Católica del Norte Sede Medellin, Antioquia. Su gran pasión es la radio y la escritura. Tiene dos novelas terminadas y una en camino, un libro de cuentos y otro de historias fantásticas; tres libros de poesía: Huellas, Tiempos y Expresión del alma.

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