Los resultados de la Encuesta Nacional de Lectura 2017, realizada por el DANE, la primera en el país dedicada exclusivamente a medir los hábitos lectores de los colombianos, nos ofrece cifras importantes para entender la realidad social y educativa de Colombia.

Estas cifras son realmente positivas ya que, con ellas, se aprecia la penetración y consolidación del hábito de la lectura en el tejido social. Un ejemplo alentador: los colombianos leen un promedio de 2,9 libros al año (superando el 1,9 libro leído en 2012). Asimismo, la población lectora de las cabeceras municipales leyó en el 2017 un promedio de 5,4 libros al año, mientras que en el 2012 esta misma población leía 4,1 libros al año.

Por otro lado, la Encuesta Nacional de Lectura 2017 destaca el rol vertebral que tienen las bibliotecas en la construcción del hábito lector. Según los resultados, solo en 2017, más de 12 millones de colombianos fueron a las bibliotecas del país, casi 5 millones de personas más, respecto al 2012.

Estas tendencias vienen a reforzar las acciones emprendidas desde el Ministerio de Cultura con la construcción de 210 bibliotecas públicas en los últimos ocho años en los lugares más apartados y golpeados por el conflicto (todas ellas dotadas con libros y material bibliográfico, el 91% conectadas a Internet). Colombia puede enorgullecerse de contar con 1484 bibliotecas públicas en los 32 departamentos.

Las conclusiones son igual de optimistas. Colombia está siguiendo una buena senda. Sus políticas educativas están teniendo un impacto sobre la ciudadanía y sus hábitos. Pero es también importante mantener una mirada fría hacia el horizonte: construir un país de lectores requiere mucho más tiempo, e implica políticas educativas profundas en las que se impliquen alcaldías, gobernaciones y centros académicos.

Recordemos que ésta es la primera vez que se ejecuta una encuesta sobre la lectura con una amplia muestra de 33.995 hogares en la que se entrevistó a 108.383 personas (entre septiembre y noviembre de 2017). Por lo que apenas empieza la labor de entender cómo varían los hábitos y con qué profundidad están instalados en la población rural y citadina. Esperemos, pues, que la segunda encuesta exponga las mismas tendencias.

 

PanoramaCultural.com.co

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