El parque natural Tayrona puede considerarse una de las grandes maravillas de Colombia y Latinoamérica. El mismo actor alemán Klaus Kinsky, según algunos escritos del cronista colombiano Uriel Ariza-Urbina, lo expresó de esta manera en un viaje realizado en 1986 cuando filmaba la película “Cobra verde”.

El cineasta se enamoró de dos lugares: el Cabo de la Vela por su “espantosa soledad” y el Parque Natural Tayrona porque, en palabras textuales, le daba el amor que no le daban los seres humanos.

Y así es el Parque Tayrona. Una fuente de paz y de amor natural. Y en estos más de veinte años desde la visita del célebre actor alemán, el lugar ha logrado mantenerse en buen estado y seguir siendo una de las mayores atracciones naturales a nivel continental.

Las creencias de los indígenas Tayrona, los antiguos pobladores de esta región, contribuyen notablemente a que el Parque sea considerado un lugar sagrado y bendecido por Dios, y esa imagen toma fuerza con la vista de la Sierra Nevada y el asombroso desnivel de 1000 metros frente al mar.

Esta reserva natural de más de 15000 hectáreas, que hace parte del Sistema de Parques y Reservas Naturales de Colombia y es administrada por el Ministerio del Medio Ambiente, se ubica en las estribaciones de la depresión montañosa más alta del mundo al lado del mar: la Sierra Nevada de Santa Marta, reconocida por la Unesco como Reserva de Biosfera y Patrimonio de la Humanidad.

Su encanto yace en la cercanía de múltiples elementos como el mar, la selva tropical, los ríos y el poblamiento humano milenario en ciudades secretas como la Ciudad perdida, hoy una gran atracción turística del Caribe colombiano.

Si bien es cierto que su magia radica en esa confluencia de paisajes (playas de arena blanca, aguas verdes azuladas, arrecifes coralinos, manglares, ríos apacibles con piedras gigantes), también hemos de resaltar su gran biodiversidad con el registro de más de 300 especies de aves, 100 especies de mamíferos, monos aulladores, tigrillos, venados y más de 70 especies de murciélagos (sin contar las 100 especies coralinas que pueblan el mar, 400 especies de crustáceos y 700 de moluscos).

La gran fortaleza del Parque Tayrona reside en una oferta eco-turística completa que también ruinas arqueológicas, lugares milenarios que guardan los secretos de los antiguos Tayronas (las misteriosas Piedras de Donama y Ciudad perdida).

En lugares como Cañaveral y Arrecifes se encuentran ‘ecohabs’ (habitaciones cómodas para el turista con la esencia de los indígenas Kogui). Todos grandes argumentos para pasar 3 días o una semana de vacaciones en esta parte del Caribe colombiano.

 

PanoramaCultural.com.co


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