Desfile del Carnaval en Chiriguana (Cesar, Colombia) / Foto: Luis Alcides Aguilar Pérez

 

Según el Diccionario de la Real Academia, el término “Carnaval” procede del italiano carnevale, de carne (carne) y levare (quitar). Hace referencia a que es un período anterior a la abstinencia sexual y al ayuno propio de la Cuaresma.

Sin embargo, algunas culturas han tomado el carnaval no para hacer reverencia puntual al significado literal de la palabra “Carnaval” según su derivación de la voz latina; por el contrario en su manifestación se disfruta y goza sanamente en la esencia de un significado cultural propio de nuestras generaciones. El hecho que algunas personas lo malinterpreten está sometido a la subjetividad del ser pensante.

Chiriguaná es uno de los pocos municipios de Colombia que mantiene el fervor y ánimo por los carnavales. Según Ocampo López (1992), “la costumbre anual de la celebración del carnaval se observa en los últimos tres días que preceden al miércoles de ceniza y cuando en el mundo cristiano se inician los ayunos cuaresmales”.

Estas fiestas se acompañan con danzas, disfraces, cumbiambas, comparsas, comedias. En el carnaval la gente derrocha alegría y jolgorio, haciendo honor al, rey Momo, Baco y Arlequín. Aquí la alegría del pueblo se envuelve en el canto y la picardía propia de las expresiones de una cultura que en suaves manifestaciones del encanto y diversión hacen explotar el espíritu creativo del ser humano como muestra de vida, fe y esperanza.

Las fiestas de carnaval en Colombia son de origen europeo, fueron introducidas por españoles y portugueses; esta tradición parte del 20 de enero, día de San Sebastián, cuando las autoridades coloniales permitieron los regocijos populares a los negros esclavos, en 1.538, hasta igualar las fiestas religiosas en su iniciación a la cuaresma.

Esta expresión patrimonio cultural de todos los chiriguaneros, llega hasta nuestra sociedad a través del río Magdalena y Cesar, cuando a nuestros pueblos llegaban costumbres propias de los europeos y se disfrutaban en los pueblos cercanos a los centros coloniales de gran significado, es así que desde Mompóx se comienza a recibir la influencia del carnaval.

En el transcurrir del tiempo notamos que al goce del mismo se unen las danzas de negros, indios y uno que otro colorido de la cultura europea, lo que hace más grandiosa y de todos, esta fiesta o disfrute de los pueblos del Caribe colombiano.

En Chiriguaná, una junta que realiza el Alcalde mediante decreto se encarga de la organización de estas festividades en cabeza de un presidente, igualmente se institucionaliza la figura de una reina que es denominada la reina central, quien en el marco del mismo evento realiza la lectura del bando; palabras jocosas con las cuales la reina decreta y ordena la disposición del imperio de la alegría. De   igual manera así quedan autorizados los festejos de precarnaval y carnaval en el municipio. En adelante cada barrio con el aval de la junta central y la junta del barrio o comité aporta una reina que los represente.

Se inicia con los pre-carnavales dentro de los cuales cada viernes y sábado se realizan actividades en que los niños y adultos disfrutan del calor y entusiasmo acompañado de maicena, cola, agua.

Los bailes, por las horas de la noche, se realizan en casetas lideradas por los diferentes comités de los barrios con sus respectivas reinas y bailes, que se van turnando permitiéndose que cada comité realice, en tiempo de pre-carnavales, un baile, recaudándose así un poco de dinero que se “utiliza” para el vestido y preparativo de las reinas.

Ya en el apogeo final del carnaval se llega a la coronación de la reina popular de cada barrio, se realizan desfiles de carrozas por las calles principales, en el que cada barrio con su reina asiste acompañados de comparsas, música de tamboras.

Esta festividad termina con el entierro simbólico de “Joselito Carnaval” en algunos casos representado por un muñeco de trapo, salen con él por las calles, llorado por una viuda (enlutada) y otros acompañantes e indicándose que el carnaval ha terminado.

Según se argumenta por parte de algunos ciudadanos de Chiriguaná, se añoran los carnavales de hace más de veinte años, cuando desde las horas de la mañana las reinas se concentraban en sus tronos construido en sus barrios en donde se departía sana y alegremente; mientras tanto por las calles del pueblo se gozaba el carnaval, armonizado por el espectáculo representado en una comedia o drama a cambio de un aporte económico al grupo o persona que lo realizaba; también era muy emotivo la salida de los “puercos del carnaval”, personas untadas de barro en todo su cuerpo, quienes salían a las calles a disfrutar y ensuciar a otras personas.

De igual manera, ha desaparecido la “vara santa”, la cual consistía en un palo bastante recto muchas veces obtenido del árbol del mismo nombre, el cual era empachado de hormigas que al picar dejaban grandes ronchas. Por lo general los comités u organizadores del evento ataban a la vara santa a ciertas personas que no aportaran dinero o ron; el que daba su aporte se salvaba del castigo.

En ese mismo proceso se acudía a la retención de la reina de un determinado comité o barrio, muchas veces por parte de un comité diferente pidiendo a cambio dádivas por su libertad; es decir, algo que permitiera continuar con la fiesta, el disfrute y la parranda sana, propia de este magnifica expresión cultural.

Se rememora las marionetas de don Bernardino Simanca (qepd), tales como La gigantona, los enanos cabezones, el caimán, entre otros; las comedias de Rafael Martínez “Ambua” (qepd); las del difunto Próspero López; el señor Hurtado; y otros que aportaron al deleite de este evento.

Otro aspecto de los carnavales en el municipio era el famoso “capuchón”, consistente en un atuendo a manera de disfraz mediante el cual una persona sin distingo de sexo ocultaba su identidad para confundir a otros y al mismo disfraz agregaba el cambio característico de su voz, todo con el fin de realizar bromas.

Hoy los bailes y encuentros del movimiento del carnaval parece que se disfrutara por noctámbulos y muy poco de día, ya que los bailes por lo general se realizan en las horas de la noche hasta las primeras horas de la madrugada.

 

Luis Alcides Aguilar Pérez

@Luisaguilarp

 

Fuente: Chiriguaná. Historia y cultura. Págs. 183, 184,185. Luis Alcides Aguilar Pérez. 2016.

Buscando
Luis Alcides Aguilar Pérez

Luis Alcides Aguilar Pérez (Chiriguaná- Cesar). Lic. En Ciencias Sociales de la Universidad del Magdalena. Docente de secundaria. Fiel enamorado del arte de escribir. Publicaciones: La Múcura de Parménides – Compendio de cuentos, poesías y reflexiones; Sueños de libertad – Cuentos, poemas y diez reflexiones; Chiriguaná. Historia y Cultura. Novela inédita “¡Y la culpa no es de Dios!”

[Leer columna]

Artículos relacionados

Programación del Sexto Mes del Patrimonio en Valledupar
Programación del Sexto Mes del Patrimonio en Valledupar
Empieza septiembre, el Mes del Patrimonio, y en Valledupar todo deja entrever un gran...
El nombre de Agustín Codazzi  aún ‘vive’ en el municipio de Codazzi (Cesar)
El nombre de Agustín Codazzi aún ‘vive’ en el municipio de Codazzi (Cesar)
El nombre de la cabecera municipal de Agustín Codazzi, la Institución Educativa...
La fiesta de Corpus Christi y el rescate del patrimonio inmaterial: el caso de Atánquez
La fiesta de Corpus Christi y el rescate del patrimonio inmaterial: el caso de Atánquez
Entre las grandes celebraciones religiosas que acontecen en el departamento del...
La programación del Mes del Patrimonio en Valledupar
La programación del Mes del Patrimonio en Valledupar
Hace poco más de cinco años que el mes de septiembre se ha convertido en Valledupar en...
“Chiriguaná proviene de un primitivo poblamiento indígena prehispánico”
“Chiriguaná proviene de un primitivo poblamiento indígena prehispánico”
Recobrar la memoria es el primer paso para recuperar el sentimiento de pertenencia,...
.::Las mascotas de todos los mundiales de fútbol (1966-2018)::.
.::La historia de los Mundiales de fútbol (1930-2018)::.