La Cultura: ¿Cenicienta o desafío?

Opinión

Alberto Muñoz Peñaloza

16/04/2018 - 05:45

 

 

La Ley General de Cultura, Ley 397 de 1997, acogió la definición de cultura propuesta por la UNESCO: “en su sentido más amplio, la cultura puede considerarse actualmente como el conjunto de los rasgos distintivos, espirituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y las creencias”. 

Más allá de esta definición, es dable considerar la naturaleza siempre variable y dinámica de la cultura y destacar como en ella se muestran los modos como los pueblos viven juntos y las formas como éstos construyen sus memorias, manualizan productos y establecen lazos de confianza que hacen posible que las sociedades funcionen. Por eso, los valores culturales son base para el desarrollo y contribuyen profundamente a la cohesión social. Además, la cultura es importante por su poder superior de conmover la profundidad del ser humano, puesto que ella misma humaniza, ya que es capaz de concitar a los colombianos, por encima de diferencias ideológicas, religiosas y políticas; y porque promueve y logra la cohesión social al fomentar la confianza, la cooperación, la asociación, la corresponsabilidad, la identidad y el respeto a la diferencia.

Téngase en cuenta que la Cultura genera procesos creativos con un potencial elevado de contribución al crecimiento económico, influye, en forma sostenida, en el estilo de vida de los grupos sociales, actúa como dinamizador de memoria e identidad regional y nacional en este mundo globalizado, y posibilita el aprovechamiento creativo del tiempo libre. 

Al analizar la contribución al PIB, en relación con la economía, de las Industrias Culturales, evidencia la capacidad significativa de este sector, como contributo, en el crecimiento. Para algunos de los países en los que se cuenta con esta información, el aporte al PIB se sitúa en un rango que va desde un poco menos del 1% del PIB en los países más pobres a algo más del 6% en los países más ricos.

Es del todo cierto que la Cultura en sí misma genera bienestar, no obstante, es pertinente que el Estado intervenga en este sector toda vez que el mercado, por si solo, es insuficiente para explotar todo su potencial, más que todo porque, en gran medida, buena parte de los aportes están por fuera del dominio del mercado. Esto es reconocido por la Constitución Política de Colombia y la Normatividad reglamentaria, al ordenar al Estado, preservar el patrimonio cultural colombiano, apoyar y estimular a las personas, comunidades e instituciones que desarrollen o promuevan las expresiones culturales en los ámbitos locales, regionales y nacional. 

La Ley General de Cultura define las áreas en las que el Estado debe intervenir y la orientación que le debe dar a las políticas. Estas son: i) impulsar dinámicas de creación, producción y disfrute cultural, al igual que de preservación del patrimonio cultural tangible, intangible y natural; ii) equilibrar la distribución, generación y acceso a los recursos donde prioritariamente se apoyen programas basados en la cooperación, concertación y cofinanciación; iii) democratizar y aumentar la oferta de bienes y servicios culturales de calidad; iv) favorecer la autonomía de las comunidades sobre su desarrollo cultural y aumentar la participación geográfica y poblacional en la vida cultural; y v) estimular las prácticas, tradiciones y saberes empíricos, académicos y científicos que sean autosostenibles. 

El Documento CONPES Lineamientos para la sostenibilidad del Plan Nacional de Cultura 2001 – 2010, “Hacia una ciudadanía democrática cultural”, señala que “Aunque ha ganado importancia en los planes de desarrollo territorial y visibilidad frente al sector educativo al cual tradicionalmente estuvo supeditada la cultura, es un sector que está en proceso de construcción. En esencia el sector lo encabeza el Ministerio de Cultura, aunque su radio de acción no contempla otras áreas importantes para el sector como arquitectura y turismo cultural, y está configurado por el conjunto de manifestaciones, creadores, productores, investigadores, gestores, instituciones, asociaciones y empresasdedicados a la producción y consumo de bienes y servicios culturales”.

“Al sector lo conforman básicamente tres tipos de instituciones. En primer lugar, las instituciones públicas en cabeza del MC y cuya función es la de ejecutar las políticas del sector. Además del Ministerio, las otras entidades publicas son las adscritas y vinculadas al MC, academias, organismos autónomos y vinculados a otros ministerios, organismos asesores, entidades territoriales, instituciones educativas, bibliotecas, archivos, teatros y museos. En segundo lugar, los agentes culturales encargados de la producción y consumo de bienes y servicios culturales, los cuales incluyen a los artistas, las fundaciones, ONG’s, asociaciones, industrias culturales, instituciones educativas y empresas privadas. Y finalmente los espacios culturales que son los lugares donde suceden los intercambios y que está conformado por las fiestas, festivales, teatros y otras manifestaciones culturales (…) El sector se ha caracterizado por una gran dispersión y una enorme dificultad para coordinarse y pensar a largo plazo lo que refleja un débil crecimiento y una dificultad para capitalizar socialmente los procesos culturales. Esto se observa, por ejemplo, al contrastar la gran variedad de instituciones culturales con su rápida desaparición una vez creadas, por su enorme dificultad para mantenerse, o por el contraste entre la creciente importancia de la cultura en los planes de desarrollo y la escasez de recursos para financiarla. De la misma manera esto se ha reflejado en la inequidad en el acceso de bienes culturales en el país (..)”.

En la presente anualidad el presupuesto es de trescientos mil millones de pesos, aproximadamente, insuficiente, a todas luces. Pese a ello, la gestión del Ministerio de Cultura es prolífica en varios aspectos, de modo especial mediante la Convocatoria de Estímulos y el Programa Nacional de Concertación, la dotación bibliográfica, el mejoramiento y construcccion de nueva, infraestructura cultural, en lo cual es destacable el racimoe recursos provenientes de la Ley de Espectáculos Públicos (Ley 1194 de 2011).

Poco dicen los candidatos a la Presidencia de la Republica, en esta nueva campaña política agitada, sobre la Cultura. Pareciera que tienen razón quienes la catalogan como la cenicienta pero la participación de la gente, mediante preguntas, como ocurrió en el debate organizado por Telepacifico y Red+Noticias, con pregunta puntual por parte de músicos del grupo Herencia Timbiqui, tuvieron que referirse al tema y hubo algunas generalidades que prometen: Sergio Fajardo, indicó que como Alcalde de Medellín y, luego, como Gobernador de Antioquia, privilegió el desarrollo cultural; Gustavo Petro, señaló que como Alcalde de la capital, a través de su programa Bogota Humana, aumentó el presupuesto y desplegó una gran cruzada cultural; German Vargas, se refirió de manera tangencial a su propuesta sobre cultura presentada días atrás desde Valledupar y Humberto De la Calle,“el problema es de identidad nacional. El sistema educativo nos está separando. Hay que recuperar la nacionalidad. Solo somos colombianos cuando Colombia mete un gol”. El candidato Ivan Duque no participó en el debate pero ha sido insistente en lo que tiene que ver con la economía naranja, con incidencia en el sector cultural y viceversa. Germán Vargas Lleras, en documento de campaña presentado Valledupar, propone, entre otros aspectos, lo siguiente: fortalecer el sector cultural y convertirlo en un punto clave para consolidar el progreso y la reconciliación en algunas regiones, duplicar el índice de lecturabilidad de libros físicos y virtuales, así como garantizar la educación artística en el marco de competencias básicas y ciudadanas, en las instituciones de educación y en la jornada escolar complementaria.

Estamos ante un desafío y en ese sentido, los trabajadores, creadores y gestores culturales, estamos llamados a accionar propósitos, hacer que muchas cosas pasen, para hacer realidad el desarrollo cultural colombiano, desde y hacia las regiones. ¡Que sea cuanto antes!

 

Alberto Muñoz Peñaloza

@albertomunozpen

Sobre el autor

Alberto Muñoz Peñaloza

Alberto Muñoz Peñaloza

Cosas del Valle

Alberto Muñoz Peñaloza (Valledupar). Es periodista y abogado. Actualmente desempeña el cargo de director de la Casa de la Cultura de Valledupar y su columna “Cosas del Valle” nos abre una ventana sobre todas esas anécdotas que hacen de Valledupar una ciudad única.

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