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La restauración del camarín de la iglesia Nuestra Señora del Rosario

Redacción

22/02/2012 - 11:15

 

Iglesia Nuestra Señora del RosarioEl pasado 29 de diciembre del 2011, tras seis meses de intensa labor, se finalizaba la restauración de uno de los monumentos más destacados del Cesar: el camarín de la iglesia Nuestra señora del Rosario en Río de Oro.

Yasmeidis Constante Figueroa –arquitecta, restauradora y magistra en Patrimonio Cultural y Territorio–, junto con un equipo de 3 personas (conformado por Wilson Castro, Will Calderón y Juan Manuel Gómez Millán), fueron los encargados de ejecutar esta reforma y no sólo se dedicaron a reparar los daños que produce el tiempo, sino que tuvieron que concienciar a los lugareños de la importancia de su patrimonio e involucrarlos en muchas de las tareas emprendidas.

Todo inició en el año 2009, cuando se planteó la restauración del camarín. La propuesta recibida por la gobernación dio lugar a unos estudios preliminares y, al año siguiente, se organizó una convocatoria para concretar los aspectos operativos de la misión. En abril del 2011, Yasmeidis se hizo cargo de las gestiones de restauración pero, sólo a partir de julio del mismo año, se dieron por iniciadas las obras.

Los retos eran numerosos, nos explica la restauradora. Pero la ilusión de trabajar en un proyecto importante y de preservar un fragmento destacable de la historia local se imponía a todo lo demás.

Los primeros datos de la iglesia Nuestro Señor del Rosario nos llevan al año 1658, cuando los augustinos se establecen en el convento colindante y forman las bases de la actual ciudad de Río de Oro. En 1704 se expande el pueblo, la iglesia se convierte en un elemento central y en ella se construye un camarín. Dos siglos más tarde, en 1904, aparece el volumen arquitectónico adosado junto a la iglesia.

Foto interior del camarínLas obras de restauración implicaron muchos exámenes. “Se hicieron pruebas para determinar los colores originales ––explica Yasmeidis Constante––. Al principio encontramos colores ocre, oxidados y muy deteriorados, pero el estudio reveló que los colores originales eran de pigmento ––y no de pintura–– como el palo de rosa, el azul cerúleo o el azul celeste”.

Las reformas no se limitaron simplemente a buscar los colores originales sino también a reubicar los elementos en su lugar inicial. “Nos dimos cuenta que una virgen que estaba encima de otra virgen no era auténtica. Entonces, le devolvimos la originalidad”.

El interior del camarín había perdido la luz natural debido a que, alrededor del patio, se habían levantado unas adiciones que impedían la entrada de luz natural. Por ese motivo, el equipo de Yasmeidis Constante tuvo que emprender reformas de liberación. “Quitamos el despacho parroquial ––comenta  la arquitecta–– y quedó una reja que ahora permite ver el camarín desde la calle”.

Preguntada sobre el proceso de restauración, nuestra entrevistada considera que la restauración se ha hecho con mucha conciencia. “Se tuvo en cuenta a todo el pueblo. Se informó de lo que se hacía a los habitantes. Y en Ocaña, muchos periódicos lo documentaron”.

Para Yasmeidis, es importante que la gente conozca el esfuerzo que se ha hecho para conservar el patrimonio histórico de la región. “Con esto el turismo cultural puede ganar mucho. Y también Valledupar”. Nos recuerda que en el año 2010, Río de Oro fue elegida ciudad cultural del Cesar y, con esta nueva restauración, su postura se consolidará notablemente.

Nuestra entrevistada se muestra optimista con el futuro: “La gente está tomando conciencia de lo que se está haciendo. Está muy contenta”. Nos comenta también la satisfacción que siente con su trabajo. Un trabajo que, no sólo toma en cuenta los monumentos, sino también todo el entorno: la cultura local, las costumbres y la historia. “Este trabajo consiste en escuchar los demás y no sólo reparar”.

Fotografías: YASMEIDIS CONSTANTE FIGUEROA

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